Con la bendición de la primera piedra, el 2 de julio de 1955, se inició la construcción de esta emblemática obra del movimiento moderno en la ciudad de Guantánamo. La obra se inauguró el 30 d septiembre de 1956 con la conclusión de una jornada misional en la ciudad y donde participaron 15 misioneros de la congregación de los padres Paúles.
La edificación se realizó según el proyecto del arquitecto Joaquín Sebares Acebal, natural de la antigua provincia de Las Villas, asentado por esos años en la ciudad con la compañía de construcción NAROCA. El terreno para localizar la iglesia adolecía de un entorno con buenos valores arquitectónicos, pero sí frente a una calle de referencia obligada por su desarrollo peatonal, vehicular y comercial; como también resultó su asiento en la cima de una fuerte pendiente vial. Todas estas causales las estudió el arquitecto para proyectar una obra que rompiese con los elementos de ese pobre entorno y que resultase atrevida en esta ciudad. Todos estos hechos, unidos a la buena factura arquitectónica de la iglesia han provocado el orgullo local y la admiración de otros.
Esta caprichosa forma de triángulo isósceles recuerda las tradicionales “vara en tierra” del campesinado cubano. Se utilizó una forma lo suficientemente pregnante, rígida estructuralmente, novedosa y con notable altura, de manera que se ha convertido en el paradigma de la arquitectura moderna de la ciudad de Guantánamo. La iglesia se compone de una sola nave, donde es manifiesta la importancia que se le concedía a la iluminación a través de cristales de colores en las fachadas norte y sur, con lucernarias (actualmente tapiadas). Se utilizaron ventanas de madera del tipo miami en los laterales. Existe correspondencia en cuanto al lenguaje decorativo entre el exterior y en interior. Este último es sobrio, sin asomo de ¡decoración necesaria que no sea la iconografía propia del recinto.
De igual forma es el altar, que recibiendo las ideas del concilio Vaticano II no dio paso a accesos decorativos. Los pisos se fundieron en granito pulido y presentan aún buena terminación. El coro se ubica en lo alto de la antesala, al que se accede por una escalera de peldaños volados y en doble rama, vista desde la calle por la transparencia de los cristales.
El campanario, localizado hacia un lateral a manera de espadaña, brindaba en sus inicios música litúrgica grabada en determinados horarios.
El autor aprovechó además el hormigón armado para resolver toda la estructura, así como la fuerte cubierta inclinada. De esta manera el arquitecto Sebares, con esta creación arquitectónica, rompió con los esquemas de las iglesias tradicionales, para poner esta construcción a tono con los ideales de modernidad de esa época en una ciudad en que existía buena situación socio económica.

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