Son muestras primigenias de Sones corridos o sonsitos muy conocidos en las regiones de Baracoa, Imías, San Antonio del Sur y Yateras. Los pasillos de su baile posee características similares a los del Changüí. El nengón se tocaba y bailaba durante el desarrollo de la fiesta campesina desde que comenzaba al medio día y el kiribá, a partir de la madrugada y hasta el amanecer, para finalizar la fiesta.
Ambos tienen una estructura de tonada en alternancia con un estribillo. La tonada es cantada por un solista improvisando versos sobre los más diversos temas. Se repiten los mismos estribillos para el Nengón y el Kiribá:
Coro: kiribá, kiribá
Solista: Se retira aquí un cubano
Coro: kiribá, kiribá
Solista: Con el machete en la mano.
Los versos que improvisa el solista en el nengón tiene carácter estrófico y narrativo, y el estribillo cantando por el Coro puede tener múltiples variaciones:
Solista: Cógelo
Coro: Pa’ti Nengón
Solista: Saboréalo, Saboréalo
Coro: Pa’ti nengón
Solista : Pero báilalo
Coro: Pa’ti nengón
Este ritmo tiene una historia muy ligada al proceso de formación de la nacionalidad cubana, donde intervienen de manera fundamental elementos africanos y europeos. Se baila por parejas con el acompañamiento de tres guitarras, marímbula, bongó y otros instrumentos.

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