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Cemí, símbolo de la provincia de GuntánamoFigura antropomórfica de 92 de centímetros de altura, tallada en Guayacán negro con inscruptaciones de nácar para destacar algunos elementos faciales, considerada la obra escultórica con representación humana estilizada más importante de las Antillas. Hallada en Gran Tierra Maisí, Guantánamo, el Cemí representa una deidad mitológica con fuerzas sobrenaturales a la que invocaban los Taínos para la realización de sus rituales mágicos en busca de auxilio para su devenir cotidiano. Considerada una de las reliquias más antiguas de Cuba, y de las más valiosas del ámbito antillano, el Cemí caracteriza la línea estética del expresionismo indocubano, portador de un mensaje emocional dramático, con admirable perfección y acabado formal.Los Taínos constituyen el estadío cultural más desarrollado de la población aborigen cubana. Cuenta la historia que a la llegada de los europeos a este el extremo más oriental de Cuba, los Taínos llevaban poco más de cinco siglos de asentamiento después de haber transitado por el arco antillano proveniente de Sur América e ir desplazando en su avance a los Siboneyes hacia el oeste de la Isla. Quiso el destino que el encontronazo con la conquista interrumpiera este proceso migratorio por lo que la presencia taína es un razgo de identidad exclusivo de la provincia Guantánamo.
El Cemí es una obra de arte que aúna fines ceremoniales como el rito de La Caoba y ornamentales como amuleto corporal. Su pluralidad de valores propicia se le estime como Símbolo de la Provincia Guantánamo, porque su validación permitirá darle continuidad a la ancestral raigambre social guantanamera.
El Cemí como el Guayacán en que ha sido tallado, es símbolo de resistencia y ha sido la postura de rebeldía e independencia que nos legaron caciques como Hatuey, Guamá y Guayo, cuyos rasgos étnicos aún prevalecen entre la actual población guantanamera como indeleble marca de singular valor patrimonial.El cemí simboliza para los guantanameros el eco eterno de la pertenencia y de la perdurabilidad histórica de nuestra comunidad, de ella expresó José Martí.

Del Bravo Magallanes, sentado
en el lomo del cóndor, regó el gran
Cemí, por las naciones románticas
del continente y por las islas
dolorosas del mar, la semilla de la
América Nueva”.

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